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Las preocupaciones por Europa se han enfocado en los países deficitarios llamados PIIGS, el siguiente artículo nos describe la situación de uno de los motores económicos del “viejo continente”, Alemania.
El difícil acto de equilibrismo de la economía alemana.
Por Marcus Walker – Dow Jones – 4 de julio del 2010
Criticar a Alemania se ha convertido en el deporte favorito de las autoridades y economistas que buscan una economía mundial más equilibrada. Ahora que China ha prometido flexibilizar —si bien de forma limitada— su tipo de cambio, Estados Unidos y otros países quieren que Alemania haga algo para moderar su gigantesco superávit comercial.
El presidente Barack Obama ha dicho estar "preocupado por la débil demanda del sector privado y la continua dependencia en las exportaciones de algunos países con superávits externos elevados". Obama, en todo caso, no mencionó por nombre ni a Alemania ni a China.
El desequilibrio de la economía alemana es evidente. El ingreso familiar y el consumo privado se han estancado durante una década, y el crecimiento económico ha sido impulsado casi por completo por las exportaciones y las inversiones relacionadas.
Se espera que el consumo caiga 1,4% este año, a pesar de que la economía crecería 1,9%, según los cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Las exportaciones están repuntando, pero las familias se están ajustando aún más el cinturón puesto que prevén una mayor austeridad por parte del gobierno.
La obsesión fiscal
El largo estancamiento de la parte no transable de la economía alemana —principalmente el sector de servicios— ha hecho que la participación de las exportaciones en el Producto Interno Bruto subiera de 27% en 1991, justo antes de la unificación alemana, a un nivel máximo de 48% a mediados de 2008, antes del colapso de Lehman Brothers.
Ningún otro país desarrollado depende tanto de las exportaciones, ni de la demanda de otros países.
El asunto es qué hacer al respecto. A diferencia de China, Alemania no interviene en el mercado para mantener su tipo de cambio artificialmente bajo: el euro es una divisa de flotación libre. Los críticos de Alemania, entre los que a veces se encuentra el gobierno francés, alegan por lo general que Alemania necesita eliminar su obsesión por la disciplina fiscal y las restricciones salariales. Los recortes de impuestos y sueldos más generosos ayudarían a los consumidores alemanes, y los beneficios superarían a una ligera alza de la inflación y la deuda pública, insisten.
Pero no es fácil de influir en los irrisorios aumentos salariales. "Depende del mercado. Los salarios no los fija el gobierno", dice Dirk Schumacher, economista de Goldman Sachs en Fráncfort.
Además, los acuerdos sobre restricciones salariales entre sindicatos y empresas han ayudado a reducir el desempleo en Alemania a 7,7% en mayo, frente al 12% de 2005. Los economistas indican que el mayor empleo es más importante para el consumo que los mínimos aumentos salariales.
Todos coinciden en que Alemania necesita estabilizar su deuda pública a mediano plazo, para prepararse para los crecientes costos de pensiones y salud de una población que está envejeciendo. También coinciden en que una política fiscal más relajada tan sólo puede sostenerse por un breve tiempo. Incluso EE.UU. sólo le pide a Alemania que retrase sus recortes presupuestarios hasta después de 2011.
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